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Biden descartó un impago de la deuda y afirmó que las conversaciones con los republicanos

“La única opción ahora mismo es que el Congreso haga su trabajo”, asegurón en tanto, la vocera presidencial, Karine Jean-Pierre, quien advirtió que una caída en default podría provocar la pérdida de ocho millones de empleos.

El presidente Joe Biden afirmó este jueves que se evitará el default de Estados Unidos mientras negocia contrarreloj un acuerdo con los republicanos sobre el aumento del tope de la deuda.


“No habrá un default”, aseveró el jefe de Estado, quien al mismo tiempo indicó que sus negociaciones con el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, han sido “productivas”.


En esa línea la pronunció un rato antes la vocera presidencial, Karine Jean-Pierre: “El equipo ha tenido discusiones productivas (...) Eso significa que sigue habiendo un camino a seguir”.


Estas declaraciones de la Casa Blanca se dan a una semana del “día X”, el día que el Gobierno podría quedarse sin dinero si los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes, no aumentan el volumen de endeudamiento.


La portavoz indicó que esta última ronda de conversaciones se celebró prácticamente a primera hora de este jueves. “Ambas partes tendrán que entender que no van a conseguir todo lo que quieren”, dijo.


Los republicanos exigen enormes recortes del gasto como condición para ampliar el techo de la deuda estadounidense. Biden rechazó esa opción y acusó a los republicanos de tomar como rehén a la mayor economía del mundo empujándola al borde de un impago de la deuda.


“El impago no es una opción”, aclaró, no obstante, Jean-Pierre, advirtiendo que el shock de un impago de la deuda podría provocar la pérdida de ocho millones de empleos y “devastar las cuentas de jubilación”.


Consultada sobre si el presidente Biden está preparando un plan B de emergencia, si las conversaciones no logran alcanzar un compromiso, la vocera de la Casa Blanca apuntó que “la única opción ahora mismo es que el Congreso haga su trabajo”.


Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, comentó que habló con Donald Trump sobre la crisis del techo de la deuda en los últimos días y que el ex presidente republicano instó a negociar un “buen” trato.


“Sí hablé con el presidente Trump el otro día y salió el tema, pero solo un segundo”, dijo McCarthy a periodistas a las puertas del Capitolio.


Trump, que busca un segundo mandato en 2024 en medio de múltiples escollos legales, minimizó el impacto de un incumplimiento de la deuda durante comentarios en un evento organizado por la cadena CNN a principios de este mes.


“Me dijo que buscara obtener un buen acuerdo mientras avanzamos en las negociaciones”, manifestó McCarthy, después de que las conversaciones durante la noche entre los representantes republicanos y delegados de la Casa Blanca parecieron arrojar ciertos progresos antes del plazo de la próxima semana.


El Tesoro de Estados Unidos advirtió que podría quedarse sin fondos para cubrir todos sus gastos a partir del 1 de junio, lo que desencadenaría un incumplimiento catastrófico para la economía a menos que el Congreso llegue a un acuerdo.


Una fuente cercana a las conversaciones dijo a la agencia de noticias Reuters el jueves que McCarthy y el presidente Biden estaban cerca de llegar a un acuerdo. Algunos republicanos de línea dura en la Cámara baja se han opuesto a cualquier acuerdo que otorgue concesiones e insisten en que se deben incluir fuertes recortes de gastos.


En este contexto, Estados Unidos confirmó este jueves el enfriamiento de su economía al mantener el cálculo de un 0,3% para el crecimiento intertrimestral entre enero y marzo, tres décimas por debajo del registrado en los últimos tres meses de 2022.


La Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés) estimó no obstante un mayor ritmo anual de crecimiento que el calculado inicialmente: 1,3% frente al 1,1% de la primera publicación de esta estadística el pasado abril.


Según la BEA, la mejora del cálculo anual se debe a una revisión al alza de la inversión privada y del gasto público, así como de la inversión no residencial y del consumo y las exportaciones, que compensaron la menor inversión residencial. Las importaciones también se revisaron al alza.


En cualquier caso, los datos confirman que la primera economía mundial ha ralentizado su crecimiento en un momento marcado por las continuas subidas de los tipos de interés para contener la inflación.


A principios de mes, la Reserva Federal subió en 0,25 puntos el tipo de interés oficial hasta situarlo en una horquilla de entre el 5% y el 5,25%, su tasa más alta en 15 años. En abril, la tasa de inflación bajó una décima y se colocó en el 4,9%. La tasa de desempleo estaba ese mes en el 3,4 por ciento.


La agencia de calificación Fitch puso ayer, miércoles, en “observación negativa” la deuda de Estados Unidos, que tiene la nota más alta (AAA) que otorga la firma, por la falta de avances en las negociaciones.

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