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Cómo una empresa estadounidense que vende carne impulsa la deforestación de la Amazonía

China se ha convertido en el mayor importador mundial de carne de res y Brasil es el mayor proveedor de los chinos.

A medida que los ingresos de la población china han aumentado en la última década, también lo ha hecho el apetito del país por la carne de res. Ya no está fuera del alcance de la clase media, por lo que ahora crepita en los woks caseros y en las cocinas de los restaurantes.


China se ha convertido en el mayor importador mundial de carne de res y Brasil es el mayor proveedor de los chinos, según datos de la plataforma de comercio Comtrade de las Naciones Unidas. Se mueve más carne vacuna del país sudamericano a China que entre cualquier otro par de naciones del mundo.


Pero la industria ganadera brasileña es un fuerte impulsor de la destrucción de la selva amazónica. El análisis de datos realizado por AP y la Red de Investigaciones de los Bosques Tropicales, un consorcio de información sin fines de lucro, encontró que una empresa estadounidense poco conocida se encuentra entre los proveedores y distribuidores clave que alimentan el hambre de carne de res de China... y la deforestación de la Amazonía que eso causa.


La Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, desempeña un papel fundamental en el clima global al absorber emisiones de carbono. Un nuevo estudio publicado esta semana en la revista de la Academia Nacional de Ciencias vinculó la deforestación de esa gigantesca jungla con el hecho de que haya temperaturas regionales más cálidas.


Parker-Migliorini International, con sede en Salt Lake City y más conocida como PMI Foods, ha sido un importante beneficiario del comercio de carne de res entre Brasil y China. PMI ha realizado envíos por más de 1.700 millones de dólares en carne de res brasileña durante la última década, más del 95% de ellos a China, según datos de Panjiva, una empresa que utiliza registros aduaneros para rastrear el comercio internacional. Durante la última década, las importaciones chinas de carne de res se han sextuplicado, según muestran datos de Comtrade de la ONU, y PMI Foods ha ayudado a satisfacer la creciente demanda china.


En su papel de intermediaria, la actividad de PMI —una de las principales importadoras de carne de res brasileña a China— permite ver cómo ese creciente comercio internacional impulsa la deforestación.


Holly Gibbs, profesora de geografía y estudios ambientales en la Universidad de Wisconsin-Madison, quien estudia los cambios en el uso de la tierra relacionados con la industria de la carne de res, dice que PMI ha contribuido a la destrucción de la Amazonía porque obtiene carne de empresas que compran reses criadas en tierras deforestadas.


El año pasado, la Amazonía brasileña perdió más de 10.360 kilómetros cuadrados de bosque lluvioso tropical, el equivalente a casi 3.000 campos de fútbol cada día, según un informe de enero de Imazon, un grupo de investigación brasileño que utiliza monitoreo satelital para rastrear la deforestación.


Más de dos tercios de las tierras deforestadas en la Amazonía brasileña han sido convertidos en áreas de pastura para ganado, según el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil.


PMI obtiene más de su carne de res brasileña de JBS SA —un gigantesco procesador de carne con sede en Sao Paulo— que de cualquier otro proveedor. En una serie de informes publicados entre 2018 y 2023, los fiscales brasileños determinaron que JBS compró cantidades masivas de ganado criado en tierras deforestadas ilegalmente. En diciembre pasado, los fiscales descubrieron que JBS había adquirido más de 85.000 vacas de haciendas que participaban en la deforestación ilegal de Pará, uno de los nueve estados de la Amazonía brasileña. En su informe más reciente, publicado el 26 de octubre, encontraron que JBS tenía tasas de compras sustancialmente más bajas, pero de todos modos significativas, a fincas rurales involucradas en infracciones a las leyes ambientales en cuatro estados de la Amazonía.


“No hay duda de que PMI Foods se está beneficiando de la deforestación de la Amazonía”, afirmó Gibbs. “Ellos también están ayudando a impulsar esa deforestación al seguir pagándole a ese sistema”.


En un correo electrónico, un portavoz de PMI dijo que “en un mundo donde el hambre, la desnutrición y la inseguridad alimentaria aguda son una preocupación global, PMI se centra en alimentar a millones de personas" en todo el planeta, incluido el suministro de comidas para refugiados.


PMI dijo que trabaja para fortalecer las prácticas ambientales de sus operaciones de carne de res. “Si bien nuestra prioridad absoluta principal es alimentar a las personas, seguimos comprometidos con la mejora continua de la sostenibilidad en toda la cadena de valor de la carne vacuna”, dijo el vocero.


PMI Foods es una empresa global de 3 mil millones de dólares que compra y vende más de 725,7 millones de kilogramos de carne de res, cerdo, pollo, mariscos y huevo cada año. En la última década, PMI Foods hizo envios por más de 616 millones de dólares de carne de res brasileña de JBS, casi el doble que de cualquier otro proveedor, según muestran los registros de envío.


JBS, a su vez, compró una parte significativa de su ganado en haciendas establecidas en terrenos deforestados ilegalmente, según hallaron fiscales brasileños. Estas propiedades representaron el 15% del suministro de ganado de JBS en el estado amazónico de Pará de 2019 a 2020, según una auditoría realizada por la fiscalía en diciembre pasado. Al año siguiente, las compras de la empresa a propiedades vinculadas con infracciones a las leyes ambientales disminuyeron al 6% de su abastecimiento en cuatro estados de la Amazonía, encontraron los fiscales en una auditoría publicada en octubre.


Las autoridades brasileñas han investigado y multado a JBS en relación con sus compras de ganado de granjas ilegales, pero éstas son independientes de las auditorías, que se centran en mejorar las prácticas de la empresa.


JBS, el procesador de carne más grande del mundo, alega que ha solucionado los problemas identificados en auditorías anteriores realizadas por los fiscales. En un comunicado, la compañía dijo que tiene una “política de tolerancia cero para la deforestación ilegal” en sus cadenas de suministro, y que está adoptando tecnología de cadena de bloques para incluir la investigación de proveedores indirectos para 2025.


Sin embargo, apenas el otoño pasado JBS admitió haber realizado una compra a gran escala de ganado criado en tierras deforestadas ilegalmente. Tras una investigación de Repórter Brasil, colaborador de la Red de Investigaciones de los Bosques Tropicales, JBS reconoció que había comprado ilegalmente cerca de 9.000 cabezas de ganado a un ranchero a quien las autoridades brasileñas han descrito como “uno de los que más deforestan el país”. El ganadero, Chaules Volban Pozzebon, cumple ahora una condena de 70 años de prisión por delitos que incluyen el de encabezar una banda criminal.


PMI también compra en grandes volúmenes a Marfrig —el segundo mayor procesador de carne de Brasil—, que también ha sido señalado en informes de grupos ambientalistas y medios de comunicación en los que dicen que compró ganado de haciendas que estaban involucradas en la deforestación ilegal. En febrero de 2022, el Banco Interamericano de Desarrollo no otorgó un préstamo de 200 millones de dólares a Marfrig en medio de críticas al historial ambiental de la empresa. En septiembre, la multinacional suiza Nestlé eliminó a Marfrig como proveedor de carne de res en Brasil luego de reportes de prensa de que Marfrig había comprado ganado criado en tierras que fueron arrebatadas a pueblos indígenas.


Marfrig dijo en un correo electrónico que la hacienda citada en los informes del año pasado estaba en tierras que aún no habían sido designadas territorio indígena protegido. Marfrig no enfrentó sanciones legales con relación al caso. La empresa dijo que tiene una “política rigurosa de abastecimiento de ganado” que utiliza monitoreo satelital para evitar proveedores vinculados a la deforestación.


Cuando se le preguntó acerca de que sus principales proveedores —JBS y Marfrig— compran ganado criado en tierras deforestadas o confiscadas ilegalmente, PMI dijo que exige a sus proveedores que sigan las leyes locales, y que depende de las agencias ambientales gubernamentales de Brasil y otros lugares para hacerlas cumplir. “PMI confía en las garantías establecidas en las políticas de sostenibilidad de sus proveedores”, dijo un portavoz de la empresa en un correo electrónico.


Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil dijo que auditorías independientes han demostrado que los principales procesadores de carne todavía compran cantidades significativas de ganado criado en tierras deforestadas a través de sus proveedores indirectos.


“La persistencia de estos casos muestra que los sistemas de las empresas son defectuosos y que no hay un empeño suficiente para evitar las compras ilegales”, dijo el ministerio en un comunicado.

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