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Embajadora de EEUU en Rusia visitó al periodista preso Evan Gershkovich y exigió su liberación

Es el primer reportero occidental arrestado y acusado de espionaje por el Kremlin desde el fin de la era soviética a inicios de los años 90. Lynne Tracy también pidió la liberación del estadounidense Paul Whelan.

La embajadora de Estados Unidos en Rusia visitó el lunes al reportero encarcelado del The Wall Street Journal, Evan Gershkovich, por tercera vez e informó que gozaba de buena salud.


Lynne Tracy se volvió a entrevistar con Gershkovich en la prisión de Lefortovo, en Moscú, poco más de un mes después de su última visita, señaló un portavoz del Departamento de Estado.

La embajadora Tracy dijo que Evan sigue pareciendo gozar de buena salud y se mantiene fuerte, a pesar de las circunstancias”, indicó el portavoz del Departamento.


“Una vez más, Estados Unidos pide a la Federación Rusa que libere de inmediato a Evan Gershkovich y también que libere al ciudadano estadounidense detenido injustamente Paul Whelan”, acotó.


Gershkovich, que anteriormente trabajaba para la AFP, fue arrestado el 29 de marzo durante un viaje de reporte a los Urales.


Es el primer periodista occidental arrestado y acusado de espionaje por Moscú desde el fin de la era soviética a inicios de los años 90, en medio de un fuerte deterioro de las relaciones entre ambas partes tras las invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022.


Esta última visita al periodista parece marcar un regreso a un acceso consular más regular después de una brecha entre las reuniones de la embajadora en abril y julio.

Rusia en ese momento había indicado que estaba tomando represalias porque Estados Unidos no emitía visas para los medios vinculados al Estado ruso que pretendían visitar Nueva York durante un viaje a las Naciones Unidas del ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov.


En el caso del Paul Whelan, un ex infante de Marina arrestado en 2018 en Moscú, también fue condenado por espionaje, en 2020, con sentencia de 16 años de prisión.


Rusia había liberado en diciembre pasado a la estrella del baloncesto femenino estadounidense Brittney Griner, arrestada por rastros de cannabis, en una negociación a cambio de la liberación de Viktor Bout, encarcelado en Estados Unidos por contrabando de armas.


Refugiados soviéticos


La fascinación de Gershkovich por Rusia se remonta a su niñez, cuando en su casa de Nueva York y Nueva Jersey hablaba en ruso.


Cuando su madre, Ella, tenía 22 años, huyó de la Unión Soviética utilizando documentos israelíes. Fue llevada al otro lado de la Cortina de Hierro por su propia madre, una enfermera ucraniana y superviviente del Holocausto que lloraba cuando hablaba de los supervivientes de los campos de exterminio que ella misma asistió en un hospital militar polaco al final de la Segunda Guerra Mundial. Antes de huir, oyeron rumores de que los judíos soviéticos estaban a punto de ser deportados a Siberia.


El padre del Gershkovich, Mikhail, abandonó la Unión Soviética en la misma oleada migratoria judía. Se conocieron en Detroit y se trasladaron a Nueva Jersey, donde crecieron Evan y su hermana mayor, Dusya.


En distintas notas de revistas, Gershkovich reflexionó sobre las supersticiones rusas que su madre practicaba en casa, como no silbar o abrir paraguas en interiores y no poner llaves o carteras sobre la mesa.


En 2018 escribió sobre comer macarrones con mantequilla en lugar de queso, sobre ver “Nu, pogodi!”, un dibujo animado soviético sobre un lobo y una liebre, en lugar de “Hey Arnold!”, y sobre hablar ruso en lugar de inglés.

Aquella vida rusa “era solo una réplica, pero me aferraba a ella con desesperación”, afirma Gershkovich.


Durante la secundaria, en Princeton, Gershkovich era uno de los mejores alumnos y un gran jugador de fútbol, que fue capitán de su equipo y lo llevó al campeonato estatal en su último año escolar. Wayne Sutcliffe, el profesor de educación física y entrenador de fútbol, dijo que no para de recibir mensajes de los compañeros de equipo de Gershkovich. “Todos quieren encontrar la manera de ayudar a la familia de Evan”, cuenta.


Gershkovich se graduó en Bowdoin, una universidad de artes liberales de Maine, en 2014, y se mudó a Nueva York para iniciarse en el periodismo. Para pagar su deuda estudiantil, trabajaba como cocinero para una empresa de catering y después de su turno se iba por los bares con unos siete cuchillos de cocina encima. En 2016, fue contratado por el New York Times como asistente, un trabajo soñado para todo debutante. Un día, un empleado del Times le preguntó por qué no utilizaba sus conocimientos de ruso para descifrar uno de los temas más difíciles del mundo.


Gershkovich dudó, temeroso de dejar un trabajo en la sede del New York Times, pero luego fue tras su aventura.

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