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Enfermedad inflamatoria intestinal: cómo tratar una patología que incomoda la calidad de vida

Afecta por igual a hombres y mujeres. Detectarla a tiempo es clave para prevenir secuelas, ya que un diagnóstico tardío implica, muchas veces, recurrir a cirugías.

Las enfermedades inflamatorias intestinales son un conjunto de enfermedades de origen autoinmune, de carácter crónico e inflamatorio que afectan diferentes segmentos del tracto intestinal. Se presentan en forma de brotes y con severidad variable.


Estas afecciones pueden causar frecuencia o urgencia evacuatoria intestinal, diarrea persistente por más de cuatro semanas, dolor abdominal, moco y sangrado en las heces, lesiones perianales, pérdida de peso, fiebre o vómitos. Todas estas características influyen en la calidad de vida de los pacientes, que suelen vivir la enfermedad con incomodidad y vergüenza.


Cada 19 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) para generar conciencia y difundir información sobre estas patologías. Los síntomas dependen del segmento del tracto intestinal comprometido. Existen tres categorías: la enfermedad de Crohn (puede afectar cualquier tramo del aparato digestivo desde la boca hasta el ano), la colitis ulcerosa, (involucra sólo el intestino grueso - colon), y la colitis no clasificable o también llamada indeterminada.


“En ocasiones, pueden aparecer síntomas asociados como el dolor articular o afecciones dermatológicas. Ante síntomas tan diversos, que se manifiestan por períodos más o menos prolongados y con intensidad variable, es importante consultar al profesional. El diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno son fundamentales para controlar la enfermedad y minimizar y/o evitar complicaciones, internaciones e incluso cirugías”, explicó el doctor Federico Yáñez (MP 10519), médico gastroenterólogo de Clínica de Cuyo en Mendoza y expresidente de la Federación Argentina de Gastroenterología (FAGE).

Las enfermedades inflamatorias intestinales afectan por igual a hombres y mujeres, y si bien su pico de aparición se observa en adultos jóvenes (segunda y tercera década de la vida), entre el 20 y el 30% de los pacientes son diagnosticados en la edad pediátrica, observándose cada vez más pacientes diagnosticados desde pequeños. Por su baja prevalencia forman parte de las denominadas “enfermedades poco frecuentes”.


La situación que atraviesa cada paciente es muy particular, no todos sobrellevan de la misma manera estas enfermedades. Un aspecto común, son las situaciones cotidianas desapercibidas para muchos pero que los pacientes afrontan con frecuencia y limitan el desarrollo normal de su vida diaria.


Estas enfermedades condicionan la rutina cotidiana de los pacientes y pueden ser muy incómodas: “Los pacientes necesitan planificar constantemente su vida y actividades en base al acceso a un baño de modo ‘seguro’. Se enfrentan todos los días al desafío de compartir con el entorno (escuela, trabajo, amigos) lo que la enfermedades inflamatorias intestinal provoca, sin ponerse colorados”, expresó Luciana Escati Peñaloza, presidenta de Fundación Mas Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa.


La sensación y necesidad de inmediatez de llegar a un baño en muchas ocasiones es aún mayor que el propio dolor orgánico que ocasiona la enfermedad. Para los pacientes también se convierte en un desafío encontrar las palabras para explicar por qué el ausentismo en la escuela o el trabajo, por qué deciden no participar en encuentros sociales, por qué interrumpen una conversación de repente, y explicar que tienen una enfermedad que pocos conocen, que no se cura, que no es cuestión de la comida que se ingiere, que no es psicosomática”, amplió Escati Peñaloza.


El impacto en la calidad de vida de los pacientes es muy variado, según la severidad de la patología. “Muchas veces es gente joven, que no prevé de ninguna manera estar enferma, mucho menos de una enfermedad crónica, que requiere medicación. Los síntomas de la enfermedad activa impactan en todas las áreas de la vida: social, laboral, recreativa e íntima”, explicó el doctor Juan Andrés De Paula (MN 47077), presidente de el Grupo Argentino de Estudio de Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GADECCU) y jefe del equipo de enfermedad inflamatoria intestinal del Hospital Italiano de Buenos Aires.


“Ante el diagnóstico hay siempre un ‘duelo’ que hacer hasta aceptar lo que está ocurriendo. La aceptación permite tomar mejores decisiones para vivir mejor. Ahí nuestro rol desde el equipo de salud es crucial ayudar al paciente a lidiar con sus miedos, sus temores, sus prejuicios para tomar las conductas más adecuadas” agregó el especialista.


Gran parte de los pacientes demora años en llegar al tratamiento, ya que los síntomas esperables son similares a otras afecciones digestivas más comunes, por lo que muchas veces el diagnóstico es errado o suele retrasarse impactando directamente en la salud.


“Un diagnóstico precoz y oportuno de las enfermedades inflamatorias intestinales nos permiten detectar la enfermedad en un momento en el cual muchas de las secuelas que pueden originarse, son prevenibles y reversibles. Un diagnóstico tardío implica muchas veces recurrir a cirugías, afectando notablemente la calidad de vida de los pacientes”, señaló la doctora Josefina Etchevers (MN 100294), médica gastroenteróloga del Hospital Italiano de Buenos Aires y miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).

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