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La detección de posibles donantes de órganos requiere de personal en todos los centros de salud

Si las instituciones hospitalarias cuentan con un equipo capacitado para trabajar con posibles donantes, se podría dar una respuesta más eficiente a los pacientes en espera, dijeron expertos.

En la actualidad son muchos los pacientes en lista de espera o que se someten a diálisis en nuestro país. Esta situación desafía a seguir trabajando para optimizar las condiciones asociadas a la donación y al trasplante de órganos. Uno de los aspectos claves tiene que ver con la procuración. El proceso siempre comienza con esta etapa, es decir, con la detección del posible donante, la evaluación de los criterios de selección, la certificación de muerte, la relación con la familia y el tratamiento del donante.


La procuración también implica iniciar el proceso de comunicación para articular la actividad hospitalaria y la participación de los diferentes actores institucionales para arribar al trasplante.

“Es fundamental discutir sobre procuración y trasplante, trabajar juntos para mejorar lo que hacemos con el fin de beneficiar a los dos grandes protagonistas, el donante y el receptor. Creo que la identificación de un potencial donante es hacer prevención terciaria. Tenemos que lograr que los médicos terapistas, médicos clínicos, o cualquier médico al que se le muera un paciente lo pueda pensar como donante” afirmó el doctor Rubén Schiavelli durante el encuentro “Más vida, más trasplantes”, organizado en el marco del 29° Congreso Internacional de Trasplantes, donde destacados referentes con diferentes miradas pero con un objetivo común, compartieron un espacio de intercambio en el que se integraron las perspectivas del paciente, la procuración y el trasplante e hicieron un recorrido sobre el pasado, presente y futuro del trasplante en el mundo y en nuestro país.


Cada institución hospitalaria debería contar con un equipo de profesionales capacitados en el área para trabajar específicamente en la detección de posibles donantes y así poder dar respuesta a la lista de espera de pacientes que necesitan un trasplante.


La Ley 27.447 (Ley Justina) lo refuerza porque indica que todo aquel que tome conocimiento de un paciente con signos de fallecimiento debe iniciar el proceso de procuración.

“Esto es un cambio sustancial, dado que antes la ley solo obligaba a dar aviso del hecho.


Ahora obliga a llevar a cabo acciones sobre ese potencial donante” explicó Schiavelli, ex presidente de la Sociedad Argentina de Trasplante (SAT) e integrante del Comité Científico del 29° Congreso Internacional de Trasplantes y agregó “es clave considerar el aspecto psicosocial, discutir sobre la reinserción social y el futuro de los pacientes. Si tras recibir un trasplante el paciente no trabaja, no estudia, nuestro trabajo está incompleto. Debemos cambiar la mirada porque no trasplantamos órganos, trasplantamos personas”.


Otro aspecto esencial en lo que respecta a la donación y el trasplante, tiene que ver con el rol del paciente y su entorno. Ezequiel Lo Cane, papá de Justina e impulsor de la ley que lleva su nombre (Ley 27.447), desde su experiencia personal, expresó la importancia de trabajar en el empoderamiento de estos pacientes, que puedan tener acceso a la información, al conocimiento de la legislación y fundamentalmente de sus derechos: “Lo primero que pensé es cómo sin ser médico puedo aportar un granito de arena. Y automáticamente llegó el objetivo de comunicar más, agilizar el acceso a la información sobre donación y trasplante”.

En pandemia, con el impulso de Ezequiel, distintas asociaciones, pacientes, médicos, familias que trabajan en torno a la problemática del trasplante de órganos generaron un grupo llamado los “Ayudadores de Trasplante” con el objetivo de llevar a cabo acciones concretas que permitan mejorar la situación de quienes esperan o recibieron un trasplante. “Trabajamos constantemente en Identificar los desafíos y las oportunidades de mejoras. El objetivo es trabajar juntos hacia un horizonte común: mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias”.


Durante el encuentro, el doctor Rubén Bernardi, director de Procuración del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires (CUCAIBA) y referente nacional sobre este tema, hizo un recorrido con cifras, datos y estadísticas, sobre aquellos elementos que favorecieron la generación de más trasplantes, desde la creación del INCUCAI, la aparición del SINTRA, el Programa Federal de Trasplante que dio origen a la figura del “Coordinador Hospitalario”, el Programa Hospital Donante y la Ley 24.447, y mostró que el 35% de las instituciones que generaron la mayor cantidad de trasplantes en los últimos 5 años, son aquellas que tienen un Servicio de Procuración. “Uno de los grandes inconvenientes que nosotros identificamos a la hora de llegar efectivamente al momento del trasplante, más allá de la negativa a donar órganos que hoy ronda solo el 11%, tiene que ver con no detectar potenciales donantes dentro del sistema sanitario”.


El doctor señaló a su vez que, durante el periodo 2001–2021, el total de donantes reales en Argentina fue de 10.863 y que el 66% de esos donantes se generaron en 4 jurisdicciones: Buenos Aires (33%); Capital Federal (14%); Córdoba (10%); y Santa Fe (9%). “La Ley 27.447 tuvo un gran impacto y ayudó, entre otras cosas, a reducir la negativa de donar órganos. Durante 2019, por ejemplo, la donación y trasplantes de órganos alcanzó récords históricos”. Bernardi agregó que “la solución está dentro del sistema mismo, debemos optimizar la procuración en todas las instituciones”.

Otro de los puntos a considerar a la hora de hablar de trasplantes, tiene que ver con los tratamientos disponibles que optimizan la recepción de un órgano y la sobrevida de los pacientes. El doctor Emilio Poggio, médico trasplantólogo de Cleveland Clinic (USA), repasó la evolución y el rol clave de estos tratamientos que, con el tiempo, fueron optimizando su función y garantizando trasplantes más efectivos. En la actualidad, por ejemplo, existen inmunosupresores que reducen la actividad del sistema inmunitario y disminuyen el riesgo de rechazo del órgano trasplantado.


Sin embargo, es necesario la estricta adherencia al tratamiento para poder maximizar sus chances de éxito. Y esto no depende solamente del paciente, sino también de factores sociales y económicos, del equipo o del sistema de salud, de las características de la enfermedad y de los tratamientos. En las personas que han recibido un trasplante de riñón, por ejemplo, la falta de adherencia a los medicamentos inmunosupresores constituye la causa de entre el 15 y el 60% de los casos en que se produce el rechazo del órgano, según muestran diferentes estudios.


En lo que respecta al futuro, el doctor aseguró que los procesos de donación y trasplante se verán optimizados por los grandes avances en tecnología científica “como la inteligencia artificial, la bioingeniería, la robótica, etc.” Además, indicó que “en las próximas décadas también se espera avanzar en la creación de órganos artificiales. Parece algo irreal, pero sucede lo mismo con los xenotrasplantes (trasplantes entre dos especies diferentes) que todos lo veíamos como algo posible de lograr en un futuro lejano, y ya está aconteciendo”.

El encuentro “Más vida, más trasplantes”, se llevó a cabo en el marco del 29° Congreso Internacional de Trasplantes organizado conjuntamente por los laboratorios Astellas y Gador.

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