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Se prepara la llegada de la primera red 4G a la Luna

Es una iniciativa de la NASA y el sistema viajará a bordo de un cohete de Space X, en 2023. Las pruebas realizadas y los desafíos por enfrentar.

Poco a poco se va preparando el terreno para la llegada de la primera red inalámbrica LTE (4G) a la Luna. El objetivo es optimizar las comunicaciones con la superficie lunar para misiones críticas.


Se trata de un proyecto en el que está trabajando Nokia junto con la NASA. La compañía fue seleccionada por la agencia especial para llevar adelante esta misión, tal como se anunció en 2020. Dos años después llegan más detalles de esta iniciativa.


En este proyecto también entra en juego Intuitive Machines, la compañía que construye los rovers no tripulados de la misión que usará la red LTE de Nokia. De hecho la empresa presentó recientemente una solicitud de prueba a la La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) para comunicaciones en las bandas de espectro de 1700-1800MHz.


El sistema 4G llegará al satélite a bordo de un cohete Space X. El lanzamiento se hará en 2023. “Nuestro equipo LTE reforzado para el espacio se integrará en un módulo de aterrizaje Intuitive Machines Nova-C y un rover Lunar Outpost MAPP, que, a su vez, viajará a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 al espacio”, anticipó la científica de Nokia, Holly Rubin, en un blog publicado recientemente.


En todo el proyecto desde el anuncio hasta que se realice el lanzamiento la compañía se abocará a realizar pruebas, ya que el sistema, que incluye una estación base y otros componentes, debe viajar varios kilómetros en el espacio.


Básicamente, hemos realizado tres tipos de pruebas: aceleración, choque y vibración. Si bien todos los elementos de hardware se sometieron a múltiples rondas de prueba, nuestra estación base definitivamente ha atravesado más todavía. Por ejemplo, hemos sacudido la estación base en mesas vibratorias. Hemos levantado la estación base en el aire y luego la hemos dejado caer para asegurarnos de que nada se rompa. Incluso colocamos la estación base en centrífugas gigantes que simulan las intensas fuerzas de aceleración experimentadas durante el lanzamiento”, detalla la especialista.


Lo más difícil es la etapa en la cual el cohete se separa y hasta que se atraviesa la atmósfera terrestre. Una vez superado este desafío, si bien habrá vibración y aceleración, no serán tan pronunciada como en esos primeros diez minutos de vuelo que se dan al momento del lanzamiento.

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