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En Estados Unidos, las empresas buscan trabajadores desesperadamente y no los convencen

Los reclutadores elevan las propuestas salariales y proponen mejores condiciones a poco de comenzar la temporada de fiestas, pero millones de personas han reevaluado sus prioridades durante la pandemia y prefieren esperar ofertas mejores.


Anuncio de oferta laboral en Tampa, Florida

Para que pueda seguir funcionando la sala de degustación de cervezas que acaba de abrir en el Estado de Nueva York, a Peter Chekijian no le queda más alternativa que hacer trabajar a sus empleados clave siete días a la semana. Tiene problemas para contratar personal para alivar la carga.


La producción en las cervecería sigue con problemas ya que los subcontratistas también tienen problemas de mano de obra.


Es un gran problema encontrar a gente para terminar el trabajo”, explica a la AFP este propietario de la pequeña cervecería Twin Fork Beer. Muchas empresas tienen problemas actualmente para contratar personal en Estados Unidos.


Más de 10 millones de empleos estaban vacantes a fines de agosto. Y la tasa de actividad, es decir la parte de las personas que trabajan o buscan empleo, ha pasado del 63,3% antes de la pandemia al 61,6% en septiembre.


Las razones son varias. Algunas personas temen contagiarse con el coronavirus, en particular si tienen hijos o personas mayores en casa.


Otras se han jubilado anticipadamente durante la pandemia; otras prefieren cambiar el equilibrio entre vida privada y profesional o simplemente están hartas de los bajos salarios. En septiembre terminaron las ayudas de desempleo, pero eso no precipitó un alza en los números de empleo.


“Lo que estamos viendo es que las personas que han estado sin trabajo durante mucho tiempo -en algunos casos un año o más- no estaban sentadas junto a sus teléfonos esperando que el jefe les devolviera la llamada. Han encontrado formas de salir adelante, recortando gastos, mudándose con familiares, especialmente con los padres. Así que piensan, ‘he estado sin trabajo todo este tiempo, podría esperar un poco más para ver qué se abre’”, explicó a Infobae Peter Cappelli, profesor de gestión en Wharton School y autor de libros sobre recursos humanos.


- “Guerra absoluta” -


Al mismo tiempo, con la campaña de vacunación, los restaurantes, los lugares turísticos y los espectáculos han vuelto a abrir. Y ahora, todos los distribuidores se preparan para la temporada de fiestas.


Hay muchos empleadores que tratan de reclutar al mismo tiempo”, dice Aaron Sojourner, economista de la Universidad de Minnesota. “Esto crea un desequilibrio”.


Para atraer candidatos, “buscamos pagar lo máximo que podemos (...), ofrecer un conjunto de prestaciones sociales”, dice Chekijan. No parece ser suficiente para atraer a los trabajadores. Pone anuncios, hace entrevistas, va a ferias de empleo. Pero “es terriblemente lento”. Y esto ralentiza “indudablemente” el crecimiento de la empresa, asegura.


Para Maryclaire Hammond, responsable de recursos humanos de la empresa de logística GXO, que busca reclutar 9.000 personas para la temporada navideña en Estados Unidos, “hay una fuerte competición a todos los niveles (...), una guerra absoluta”.


Para asegurarse de que los paquetes se entregarán a tiempo para Navidad, las grandes empresas tratan de reclutar temporeros a toda máquina: 150.000 en Amazon, 150.000 en Walmart, 100.000 en Target, 100.000 en UPS, 90.000 en Fedex...


“Espero que los empresarios descubran algunas cosas que los trabajadores quieren y que no les cuestan nada, como dar a los empleados más control sobre cuándo y cómo hacer sus tareas”, añadió Cappelli.


- Robots y burritos -


A GXO le faltan empaquetadores y carretilleros. Para reclutar, la empresa utiliza publicidad personalizada en internet y las redes sociales, paneles publicitarios, ferias de empleo.


En algunas regiones, ha aumentado su salario mínimo de 3 a 5 dólares en los últimos ocho días, ofrece primas de contratación así como un conjunto de prestaciones (seguros de salud, cotización al sistema de pensiones, asume los gastos de universidad). Pero sobre todo hay que incitar a que la gente se quede, dice Hammond.


La mano de obra actual es bastante volátil. Si el almacén vecino propone un dólar más la hora, van a cambiar”, explica.


La empresa trata de crear un buen ambiente en el almacén. “Quizá parezca tonto, pero proponer buenos burritos por la mañana, motiva a la gente”, dice la responsable.


Para hacer frente, GXO también ha aumentado la automatización de las tareas en sus almacenes en un 40% en el último año. “Para los operarios empaquetadores que deben caminar hasta 16 kilómetros al día en el almacén, un robot puede ayudarles a encontrar los productos más fácilmente”, explica Hammond.


En busca de un empleo administrativo a tiempo completo, Staci Weinsheimer, de 44 años, siente que el viento sopla a su favor.


“Tengo muchas entrevistas, muchas respuestas positivas de parte de los empleadores”, explica tras haber encontrado varias empresas en una feria de empleo en la que participaron 27 empresas de hostelería-restauración en Melville, en el Estado de Nueva York. “Hay cantidad de puestos diferentes disponibles que quizá no estaban abiertos hace cinco o seis años”, cuenta.


lgunos desempleados tienen todavía problemas para conseguir una entrevista o dudan de la voluntad real de las empresas para hacer esfuerzos.


Los empleadores podrían gastar más dinero para atraer candidatos y mejorar las condiciones de trabajo. Los que lo hacen encuentran más fácilmente”, asegura Aaron Sojourner. “Pero muchos empleadores son reticentes a aumentar los salarios porque reduce sus beneficios y les obliga a aumentar a todo el mundo”, sostiene. Algunos prefieren pagar más por las horas extraordinarias.


La escasez de personal persiste mucho más allá de lo que muchos economistas pronosticaron, aumentando el misterio en torno a lo que sucede con el mercado laboral. Hay una cantidad casi sin precedentes de ofertas de trabajo, pero el desempleo sigue siendo elevado. Hay 5 millones de personas empleadas menos que antes de la pandemia. A pesar de ello, el crecimiento del mercado laboral se redujo en agosto y septiembre.


Una cantidad récord de personas, por otro lado, dejaron sus empleos en agosto ante la perspectiva de conseguir algo mejor.


- No era culpa de los subsidios -


Empresarios y gobernadores republicanos decían que era vital que el gobierno eliminase un subsidio de 300 dólares semanales para personas desempleadas para combatir la escasez de personal que agobia a muchas empresas y pequeños negocios.


Tres meses después de que la mitad de los estados tomasen esa medida, sin embargo, eso no está sucediendo.


En los estados que eliminaron el subsidio, el aumento de la fuerza laboral (la cantidad de personas que tienen empleo o lo están buscando) fue similar al de los estados que conservan el subsidio. La ayuda del gobierno nacional, junto con otros programas de asistencia asociados con la pandemia del COVID-19, fue interrumpida el 6 de septiembre. Sin embargo, la fuerza laboral de hecho disminuyó ese mes.


“Se depositaban demasiadas esperanzas en que la eliminación de los subsidios reforzaría el mercado laboral”, expresó Fiona Grieg, directora administrativa del Instituto JPMorgan Chase, quien usó información del banco para analizar el tema. “El impacto (de la eliminación de la ayuda) fue claramente muy pequeño”.


- Más tiempo personal y familiar -


Gente como Rachel Montgomery, de Anderson, Indiana, disfruta de la posibilidad de pasar más tiempo con su familia y por ahora puede mantenerse. Montgomery, quien tiene 37 años e hijos, dice que ahora es más selectiva a la hora de decidir qué trabajos está dispuesta a hacer. El haberse quedado sin el subsidio de 300 dólares semanales no la va a hacer cambiar de parecer, señaló. Por ahora seguirá cobrando el seguro de desempleo de su estado.


Cuando has pasado tiempo en casa con tus hijos y tu familia, ¿quién va a querer volver al trabajo en persona?”, preguntó. “Mientras busco, me dije a mí misma que no voy a sacrificar ingresos o la flexibilidad de trabajar desde casa cuando sé que estoy en condiciones de hacer ciertas cosas. Esto implica que me va a tomar más tiempo encontrar empleo”.


La pandemia parece haber hecho que mucha gente reconsidere sus prioridades. Algunos quieren pasar más tiempo con sus familias, en tanto que otros ahora desean trabajar desde sus casas o tener horarios más flexibles.


Algunas personas, sobre todo de cierta edad y sin problemas económicos, decidieron jubilarse antes de lo anticipado. El gobierno calcula que unos 2 millones de personas que no planeaban jubilarse lo hicieron desde que empezó la pandemia.


En ese sentido, Cappelli consideró que este escenario no necesariamente implica un cambio generacional, aunque resaltó que a los jóvenes les resulta más fácil cambiar de trabajo y estar más tiempo en desempleo porque sus gastos son menores.


A nivel nacional, el porcentaje de mujeres que trabajan o están buscando empleo bajó en septiembre por segundo mes seguido, lo que indica que siguen sin poder compaginar el trabajo con el cuidado de los hijos. Muchos jardines de infante perdieron personal y no pueden atender tantos niños como antes. Y las escuelas que suspenden las clases constantemente por algún brote de COVID complican la vida de los padres que trabajan.


Richard von Glahn, de la agrupación Missouri Jobs With Justice, cree que mucha gente no vuelve al trabajo porque quiere más beneficios o más flexibilidad para cuidar a sus hijos.


“La gente no quiere volver” a lo que había antes de la pandemia, expresó Glahn. “Las empresas tienen que generar un ambiente que ofrezca al personal lo que quiere ahora”.

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