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Ucrania: campo de batalla de un conflicto global

La pugna entre Estados Unidos y China por la hegemonía mundial subyace e influye sobre el desarrollo del conflicto bélico desatado por Rusia.

La pugna entre Oriente y Occidente subyace detrás de la guerra de Ucrania, que ha entrado en su catorceavo mes.


En marzo esto se reflejó en la simultaneidad de la Cumbre de la Democracia convocada por el presidente Joe Biden y la presentación de la Iniciativa para la Civilización Global propuesta por su colega chino. La primera fue el tercer encuentro virtual anual del actual gobierno estadounidense y reunió a los jefes de Estado y de Gobierno de los países considerados democráticos por el Departamento de Estado. Se realiza desde la llegada al poder de Biden. En esta última fueron invitados 122 países, pero finalmente firmaron la declaración de la Cumbre sólo 74. Dos tercios de ellos son integrantes de la OTAN y sus aliados globales.


El pronunciamiento cuestionaba a los gobiernos autoritarios con críticas directas a China y Rusia. Algunos países fuera de Occidente, como la India, firmaron la declaración con reservas, pese a ser la democracia más grande de Asia. El encuentro tuvo lugar el 30 y 31 de marzo. Dos semanas antes, el 15 del mismo mes, se presentó desde Beijing la Iniciativa para la Civilización Global. Esta sostiene que los países con distintos regímenes políticos, culturas y religiones deben convivir y aceptarse mutuamente.


China reunió medio centenar de países, la gran mayoría de Asia y África. De Occidente sólo logró la concurrencia de países marginales, como Serbia de Europa y Venezuela de América Latina. Quedaron así plasmados en dos planteos diplomáticos la visión global de las dos potencias más importantes y sus aliados en el mundo.


Por su parte el presidente de Francia, Emmanuel Macron, visitó China junta con la máxima autoridad de la Unión Europea, la alemana Úrsula Von der Leyden entre el 3 y el 7 de abril. Ha sido una iniciativa diplomática que apunta a establecer un diálogo entre Europa y China que facilite la gestión de su plan de paz para Ucrania de 12 puntos, presentado por la potencia asiática el 23 de febrero. La iniciativa fue rechazada por Estados Unidos y aceptada con críticas por parte de países de la Unión Europea.


La mayoría de los países de la UE lo son también de la OTAN. Pero el viaje a Beijing tiene carácter puramente europeo y está encabezado por el presidente de la primera potencia militar de Europa. El objetivo estratégico de Macron es reforzar el propósito de que China no suministre armamento a Rusia e intentar algún movimiento en la dirección propuesta por China en el conflicto de Ucrania. No es fácil avanzar concretamente en la vía diplomática, pero mantener abierta esta posibilidad es importante, y el diálogo entre Europa y China es un vehículo en ese sentido. Para el presidente Macron es una oportunidad de preservar los intereses económico-comerciales comunes entre la UE y la potencia asiática, pero además, tener un escenario internacional que le permita tomar distancia de la crisis interna que enfrenta por el rechazo a la reforma previsional que impulsa. La declaración final firmada por Xi y Macron, dejó abierta la vía diplomática, aunque sin plazos, agenda o condiciones.


La incorporación de Finlandia a la OTAN es un hecho relevante precipitado por la guerra de Ucrania. En la última semana de marzo, el parlamento turco y el húngaro aprobaron la incorporación de Finlandia a la OTAN, que se incorpora en un procedimiento rápido y sin antecedentes desde la constitución de la alianza militar occidental.


Es un hecho trascendente que Finlandia se haya convertido en el miembro 31° de esta alianza. Se trata de un país pequeño en población (5,5 millones de habitantes) y capacidad militar eficaz, pero que más que duplica la frontera terrestre de la OTAN con Rusia, y desde esta perspectiva es muy importante. Finlandia rompe, con esta decisión, una neutralidad de más de siete décadas, establecida tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la que le ha permitido hasta ahora mantenerse al margen del conflicto entre Rusia y la OTAN y tener un desarrollo socioeconómico e intelectual muy destacado.

Pero ahora percibe, al igual que Suecia -cuya incorporación a la alianza atlántica depende del voto de Turquía y rompería más de dos siglos de neutralidad-, que Rusia es una amenaza concreta a su seguridad. Se confirma así la tesis que hizo pública el 21 de diciembre Henry Kissinger de que Rusia iba a tener que aceptar una realidad geopolítica: que la OTAN iba a ampliar su alcance a sus fronteras.


Por su parte Putin ha respondido diciendo que va a ampliar su despliegue militar sobre la frontera finlandesa y que espera que fuerzas de la OTAN no se instalen de forma permanente en el país nórdico. La política tiene sus paradojas. El 2 de abril, la primera ministra finlandesa, Sanna Marin, pese a su gran popularidad en Occidente, perdió las elecciones quedando en tercer lugar, detrás de un partido de centroderecha y otro de derecha nacionalista, y dejando el cargo de primera ministra. El mismo día se realizó la elección general en Bulgaria; ganó el populismo conservador y el tercer lugar lo obtuvo el partido prorruso y cuatro días después el país cerró sus puertos del Mar Negro a Rusia.


En lo militar, en una reunión en el Senado, el Jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Mark Milley, advirtió públicamente que la guerra de Ucrania va a durar todo 2023. Dijo que no cree “que sea probable que se haga a corto plazo para este año” en relación al final de la guerra. Sobre Volodimir Zelensky, sostuvo que “ha declarado públicamente muchas veces que el objetivo de Ucrania es expulsar a todos los rusos del territorio ocupado y es una tarea militar muy, muy difícil. Estamos viendo a un par de cientos de miles de rusos que todavía están en la Ucrania ocupada. No digo que no se pueda hacer. Solo digo que es una tarea muy difícil”.


Milley es el máximo jefe militar estadounidense y por ello también de la OTAN. Se ha caracterizado por tener una opinión independiente y diferente a la de la conducción política de la guerra de Ucrania en la visión de la Casa Blanca, que sostiene que aumentando el abastecimiento militar de Kiev, es posible ganar la guerra este año. Cabe señalar que el pasado mes de marzo fue relevado el máximo jefe militar alemán por realizar afirmaciones similares a las de Milley. Zelensky ha dicho, precisamente, que Ucrania está en capacidad de recuperar la península de Crimea. Esta afirmación contradice la visión planteada por Kissinger en diciembre: para lograr la paz, Ucrania va a tener que aceptar concesiones territoriales, como la presencia rusa en Crimea.


En conclusión: la guerra entre Rusia y Ucrania tiene lugar sobre la pugna entre EEUU y China por la hegemonía global, cuando el diálogo Xi-Macron, cuando aparece alguna posibilidad de la opción diplomática, aunque no sea por el momento probabilidad.

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