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Uno de cada 4 adolescentes con obesidad no identifica que la tiene

Tampoco lo percibe 1 de cada 3 padres, reveló un estudio internacional. Qué complicaciones genera esta falta de percepción, según una experta.

Uno de cada cuatro adolescentes con obesidad no reconoce que la tiene y uno de cada tres padres tampoco lo identifica, según un nuevo estudio internacional. La obesidad es una enfermedad que está asociada al desarrollo de más de 60 condiciones de salud potencialmente severas. El estudio mostró que el 80% de los adolescentes que habían consultado con un profesional de la salud ya presentaban al menos una comorbilidad. De acuerdo con la organización World Obesity Atlas para 2030, el 22% de los niños y adolescentes en Argentina tendrá obesidad.


“Es verdaderamente muy complejo abordar cualquier enfermedad crónica como lo es la obesidad si la persona afectada no la reconoce o no recibe en su casa el acompañamiento necesario para iniciar la búsqueda de un tratamiento. El primer paso es que las personas, en este caso los jóvenes, reconozcan y acepten que tienen una enfermedad crónica que requiere de un tratamiento adecuado para mejorar su estado de salud”, sostuvo Miriam Tonietti, médica pediatra y presidente de la Sociedad Argentina de Nutricion (SAN).


El estudio, llamado ACTION teens, es un trabajoi transversal, internacional, impulsado por el laboratorio Novo Nordisk con el objetivo de identificar percepciones, actitudes, comportamientos y barreras para un cuidado efectivo de la obesidad. Fue presentado recientemente en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO) en Maastricht, Países Bajos. La consulta incluyó más de 5.000 chicos y chicas de entre 12 y 17 años que viven con obesidad, más de 5.000 padres o cuidadores y más de 2.000 profesionales de salud.


Este estudio mostró que casi dos tercios de los adolescentes consideran que la pérdida de peso es una responsabilidad que recae únicamente sobre ellos. “Es muy importante que puedan conocer que hay equipos de profesionales de la salud con experiencia en el abordaje integral de la obesidad que podemos acompañarlos en ese camino”, agregó Tonietti.


“Es indispensable que los equipos de salud entrenados contemos con información sobre las percepciones y necesidades por las que atraviesan los niños y jóvenes con obesidad, porque es desde esa perspectiva desde donde podremos programar el abordaje, con cada uno de los integrantes, aportando desde su experiencia para poder ayudarlos mejor”, refirió la especialista.


Un estudio publicado en 2020 del Departamento de Ciencia Clínica, Intervención y Tecnología, Karolinska Institutet, de Estocolmo, Suecia, comprobó que los niños con obesidad enfrentan tres veces más riesgo de muerte en la adultez temprana que aquellos sin la enfermedad. Además, tres de cada cuatro niños que hoy viven con obesidad seguirán teniendo obesidad en la adultez, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Middlesex, The Burroughs, Londres, de 2019.


El estudio de Action Teens también puso en evidencia que uno de cada tres padres no logra identificar la obesidad en su hijo y casi la mitad cree que se resolverá espontánemente, aunque no existe evidencia médica que respalde esa creencia.


Este relevamiento registra, en una escala sin precedentes, percepciones, actitudes, comportamientos y posibles obstáculos para un tratamiento efectivo de la obesidad en adolescentes.


“Es necesario continuar impulsando cambios en lo que respecta al abordaje de la obesidad. Es un verdadero desafío aún sin resolver para la salud pública que impacta en la vida de demasiados jóvenes, que ven seriamente afectada su salud y calidad de vida”, dijo Tonietti.


La doctora explicó que “los resultados revelan que los adolescentes quieren mejorar su estado de salud y perder peso. Sin embargo, uno de cada tres no siente que sea un tema que puedan hablar con sus padres y muchos acuden a las redes sociales para buscar orientación. Sin embargo, es alta la presión que sufren estos adolescentes, cuando dos de cada tres creen que perder peso es su responsabilidad y muchos de sus padres o cuidadores no encuentran la mejor forma de acompañar a sus hijos en el cuidado”.


En los últimos 20 años, la prevalencia global de obesidad en niños y adolescentes se duplicó pasando de 1 en 10 a 1 en 5. “Esta situación es sumamente preocupante y, en ocasiones, probablemente no estamos encontrando las estrategias necesarias para contribuir en la adopción de estilos de vida más saludables que permitan alcanzar y sostener un peso corporal saludable. Es un desafío complejo que debe ser abordado integralmente desde múltiples esferas, pero con soporte de profesionales de la salud preparados para hacerlo”, agregó la doctora Tonietti.


En este sentido, el estudio también demostró que los profesionales médicos necesitan mayor y mejor educación. La mayoría de los médicos (87%) reveló no haber tenido un entrenamiento significativo en cómo tratar la obesidad después de la facultad de medicina.


“No se debería subestimar el impacto que tiene la obesidad en las personas (tanto niños, como adolescentes y adultos), en la sociedad y en los sistemas de salud. Es indispensable que los gobiernos y la sociedad reconozcan y traten a la obesidad como una enfermedad, para que más adolescentes puedan obtener el respaldo correspondiente para recibir la ayuda necesaria para tener una vida feliz y saludable”, concluyó el profesor Jason Halford, autor principal del Action teens y presidente de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad.

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